En diciembre de 2003 viajé al norte de Italia a ver a Zulma; me quedé un mes y medio. Paseamos mucho, vimos maravillas, anduvimos por todos lados. Este es el relato de ese viaje día a día.

18.9.04

Vicenza

Spresiano, viernes 23 de enero 2004
Son las 10 de la mañana hora de Italia y está neviscando en Spresiano. Mientras Zulma hace el café miro caer los copos que comienzan a pintar de blanco las macetas del balcón, es una delicia el revolotear del aire contra el verde oscuro de los pinos, una muy linda manera de comenzar este día libre después de los dos densos días anteriores; anoche más que acostarnos a dormir nos desmayamos. El termómetro de afuera marca exáctos 0 grados.

Ayer –anteayer estuvimos en Venezia y anoche dormimos cuatro horas- nos volvimos a levantar muy temprano y acompañados por Juan Martín fuimos a visitar la ciudad de VICENZA. Es muy linda y muy antigua, de época romana, y tiene una particularidad: una gran cantidad de edificios y villas aledañas fueron diseñados nada menos que por Andrea Palladio. La atraviesan los rios Bacchiglione y Retrone, que confluyen en el centro de la ciudad, y es toda ella un museo que va mostrando una estratificación histórica de las épocas romana, gótica, renacentista barroca y neoclásica. La avenida principal se llama Corso Palladio y todo el casco histórico está referenciado por ese eje.

Los primeros habitantes registrados por los arqueólogos fueron los Euganeos hacia el segundo milenio antes de Cristo; en el S.VIII a.C. aparecieron los Venetos y echaron a los Euganeos. En el 177 a.C Vicenza se somete a los romanos, hasta los S.IV y V d.C. donde –por la carencia de murallas- es arrasada por numerosas invasiones bárbaras. No terminaron de rehacerla cuando llegaron los Vándalos y los Alanos (S.V). Y así siguió la cosa… palo va palo viene; le cayeron encima los Longobardos (S.VI), Carlo Magno (S.VIII), los Húngaros (S.IX), pero a pesar de todo siempre mantuvo las tradiciones romanas. Siguieron las guerras y estuvo bajo dominio de los Escalígeros de Verona y luego de la Serenissima. En 1797 la ocupó Napoleón y luego pasó al poder de Austria. En 1866 las tropas italianas liberan al Véneto de la ocupación austríaca. Durante la segunda grande guerra fue duramente bombardeada.

Bueno, por esa ciudad traspasada por una milenaria historia de siglos y guerras caminábamos ayer pacíficamente entre la algarabía de los estudiantes que iban y venían por sus calles y bares ajenos a las crueldades de la historia. Hacía un frio de pelarse y teníamos las manos congeladas. Salimos de la terminal de trenes y cruzando el Campo Marzo por el Viale Roma caminamos todo el Corso Palladio hasta la Piazza Matteotti; de ahí atravesando el fiume Bacchiglione fuimos a ver el Conservatorio de Música donde estudia Juan Martín, un edificio que era parte de un convento de monjas con una chiesa de varios siglos donde realizan los ensayos y conciertos; está lindero a las antiguas murallas medievales pero por dentro es totalmente moderno. Tuve el gusto de conocer en persona al Sr. Grondona, un renombrado y virtuoso concertista internacional de guitarra, conocido de Juan.

El Corso Palladio es todo arrecovado y vas de palacio en palacio parándote en cada uno para admirar las imponentes fachadas y los centenarios frescos que aún quedan en las paredes; tal como en Treviso y Conegliano la combinación de antiguedad en las construcciones y modernidad en los negocios es de excelente gusto. Las calles adyacentes toman el nombre de “Contrá” (en vez de via o viale), seguido por el nombre, indicando que dan “contra” el Corso Palladio. Por ejemplo: Contrá Manín, Contrá Cavour, Contrá San Faustino, etc. Como en todas estas ciudades aquí también hay piazzas, piazzetas, piazzales, passerellas, pórticos, campos, campiellos, vias, viales, contrás, corsos, stradas, tangenciales, calles, lungos, portas, arcos, loggias, etc. etc., y lo de siempre: no caminás nunca en línea recta y en cada curva las calles cambian de nombre. Como ya he dicho más atrás cuando te dicen “sempre diritto” es que tenés que seguir la calle aunque sea más derecha que tronco de parra y haga tres loopings en 200 metros.

Regresando al centro almorzamos algo en un moderno bolichito y después Juan nos llevó a ver algo francamente sorprendente, un muy original y extraño teatro de esos que ni te imaginás que puedan existir. Está situado frente a Piazza Matteotti y se accede al predio por el jardín lateral de un antiguo castillo, jardín enorme y jalonado por restos de estatuas, columnas y frisos romanos hechos en mármol. Una vez adentro hay que pagar la entrada (E.7 sólo para verlo, pero permite ver también dos museos y una pinacoteca) y disponerse a ver algo que sólo lo pudo haber diseñado un genio como Palladio; es el TEATRO OLIMPICO construido entre 1580 y 1584. Es algo así como un teatro griego al aire libre pero con techo, el cielo está pintado y parece real. El escenario consta de un semicírculo de columnas y pórticos que emulan la ciudad de Tebas, repleto de estatuas griegas a diferentes niveles de altura. Detrás del escenario, el escenario sigue en perspectiva hacia el fondo (es una construcción muy rara y original y me resulta casi imposible dar la idea). En cuanto a la parte de atrás es otro semicírculo columnado y coronado con estatuas, unas 20 o 30 arriba y otras 10 a mitad de altura. El hecho es que te parece estar en Grecia en un teatro al aire libre y que en cualquier momento va a aparecer en escena Aristófanes.

Después nos fuimos a ver la PINACOTECA DI PALAZZO CHIERICATI –palazzo también diseñado por Palladio-, una brutal exposición de obras de arte de pintores vinculados a Vicenza y al Véneto: Battista de Vicenza, Cima da Conegliano, Bartolomeo Montagna, Marcello Fogolino, Paolo Veronese, Giovanni Bonconsiglio, los Tiépolo y otros.

Visitamos también la CASA PIGAFETTA (un pequeño palazzo al que sólo vimos de afuera; es una casa particular), única en su género no sólo en Vicenza sino también en el Véneto. En su fachada diversos elementos del incipiente estilo renacentista se amalgaman elegantemente con el florido gótico tardío. Es de 1481 y se puede leer en francés antiguo el emblema de la Flia. Pigafetta "Il n’est rose sans espine". Ahí sacamos algunas fotos en la varias veces centenaria puerta de entrada como si fuéramos los propietarios, total de ilusiones también se vive, JA!

Hay en la pequeña ciudad amurallada de Vicenza la friolera de 25 chiesas, 8 grandes museos, 10 villas, 37 edificios históricos y unos 15 diseños de Palladio, lo cual unido a su historia fue suficiente motivo para que la UNESCO ipso facto la declarara Patrimonio Cultural de La Humanidad.

Pero el paseo por Vicenza no terminó ahí; nuestro anfitrión quiso probar nuestra capacidad física y nos invitó a subir caminando al Monte Bérico. Mañana les seguiré contando; vale la pena porque ahí nos sirvieron un plato delicioso. Saludos a todos. Mario

PD: Mañana sábado nos vamos por cuarta vez a la ciudad de mis amores… VENEZIA. Queremos visitar el Palazzo Ducale que anteayer nos quedó pendiente; esta vez vamos a ir solamente a ese lugar, como para no matarnos y poderlo degustar paso a paso. Yo estuve el 26 de diciembre del 96 pero Zulma no lo conoce; ambos queremos verlo ya que es un deslumbrante palacio atestado de obras de arte, residencia de casi todos los Dux de la Serenissima Repubblica de Venezia. Dicho sea de paso la ciudad tuvo desde el año 697 hasta el 1789 en forma ininterrumpida 119 Dux y el Palazzo Ducale era la casa de gobierno. Se entiende… dux, duque, ducal, ducale.



Spresiano, sábado 24 de enero 2004
Estoy atrasado en mis relatos, voy corriendo de atrás. Antes de ir a lo de hoy en el Palazzo Ducale de Venezia voy a seguir con lo que dejé pendiente de VICENZA. El MONTE BERICO es una cercana colina que domina la ciudad desde la cual se tiene una linda vista de avión sobre Vicenza y su dulcemente ondulado terreno. La cuestión fue que Juan Martín nos llevó camino arriba, pero no como San Cristobal montados sobre sus hombros sino sobre nuestras propias piernas, o sea –como decimos allá- tomando el colectivo “once” (cuando llegamos a la cima faltó un pelo para que lo tiráramos abajo).

Allá arriba –faltaba más- se yergue la inmensa Basílica de la Madonna de Monte Bérico cuya primera construcción databa de 1428 (la levantaron en tres meses). Después la fueron ampliando y remodelando hasta que al final la demolieron y levantaron la actual en 1703. El origen del culto se debe a una tal Vicenza Pasini a quien se le apareció la Virgen dos veces en 1426 y 1428 y le prometió terminar con la epidemia de peste que asolaba la región a cambio de que levantaran una chiesa en su honor. Pues pasó lo que tenía que pasar, hicieron la iglesia y se acabó la peste; desde entonces es lugar de culto. Adentro es fastuosa y tiene obras de renombrados pintores y escultores; domina el altar mayor la ”Madonna della Misericordia”, hecha por Antonino de Venezia en mármol colorado en 1444. A un costado del altar mayor hay un fresco muy lindo de Bartolomeo Montagna titulado “La Pietá” (1500) y –por supuesto y como corresponde a cualquier chiesa italiana- infinidad de otras obras de arte entre las cuales vimos también “L’Incoronazione della Vergine e altri quattro Santi” (1606) de Palma Il Giovanne.

Para llegar hasta ahí se lo hace por una larguísima “L” en pendiente, muy bella, en línea recta y totalmente simétrica, techada y porticada, año 1595, cuyos lados deben tener cada uno aprox. 400 metros, vale decir que son unos 800 metros cuesta arriba (Ay! las gambas Juan Martín !!!). Frente al colosal santuario se abre una enorme explanada –Plaza de La Victoria- desde cuyas balaustradas se observa toda la ciudad. Si aceptamos la patriada de subir hasta allá fue porque tanto Zulma como yo sabíamos perfectamente que en el refectorio de La Madonna de Monte Bérico hay algo que pocos han tenido la oportunidad de ver.

En 1572 le encargaron al VERONESE que pintara una pared del mencionado refectorio; el monstruo realizó una pala de mts. 8.62 por 4.77 titulada “LA FIESTA DE SAN GREGORIO”. El tema de la obra se refiere a una de las habituales cenas que da el Santo para los pobres en la cual aparece milagrosamente Cristo vestido como un pobre más. Está bien marcado el contraste entre las ropas de los indigentes y las suntuosas pilchas de los pajes y prelados; Cristo tiene el plato vacío y parece estar mostrándoselo a San Gregorio como diciendo… “Y para mí qué hay… ?”. Durante la ocupación austríaca de 1848 los soldados se ensañaron con el cuadro y lo hicieron pelota, con las bayonetas lo cortaron en 32 fragmentos irregulares. Un posterior muy paciente trabajo de restauro lo compaginó de vuelta y devolvió su riqueza original; hoy día ni te das cuenta de lo que pasó con la célebre tela. Zulma puso E.1 en la maquinita y durante cinco minutos pudimos tenerlo para nosotros totalmente iluminado. Valió la subida. Amigos… cuando escuchen mencionar al Veronese pónganse de pie y descubran la cabeza.

En el mismo refectorio se puede ver una excepcional colección de restos de animales y plantas fósiles. A las 14 hs. bajamos nuevamente al centro histórico y quisimos ver Il Duomo pero estaba cerrado. Dimos unas vueltas más apreciando la armónica belleza de la ciudad y regresamos a Spresiano en tren. El frio que chupamos anteayer en Vicenza no me lo olvido más. Gracias Juan por el paseo, te perdonamos todo. Mario

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