En diciembre de 2003 viajé al norte de Italia a ver a Zulma; me quedé un mes y medio. Paseamos mucho, vimos maravillas, anduvimos por todos lados. Este es el relato de ese viaje día a día.

18.9.04

Venezia (4)

Spresiano, sábado 24 de enero 2004
Comienzo saludando a mis amigos desde esta tan hermosa como fria tierra italiana; va un fuerte abrazo para todos y mi deseo de que se encuentren bien. Tal como había anticipado, hoy sábado regresamos a VENEZIA por cuarta vez. No puedo contarles nada si antes no les digo que al salir de casa muy temprano notamos que el frio se colaba hasta por el ombligo; a medida que el tren iba pasando estaciones nos dimos cuenta que había nevado y los campos y las tejas de las casitas se habían pintado de blanco. Si algo le faltaba a este particular y maravilloso viaje que estoy haciendo era eso: ver toda Venezia nevada. Y la vi. Y la caminamos nuevamente con Zulma muy divertidos contemplando la magia de la nieve sobre la magia de la ciudad.

Es un espectáculo sumamente bello, tan bello que se paga con gusto el alto costo de haber tenido todo el día los pies, la cara y las manos congelados; estimo que hacía unos –4 grados bajo cero y no había forma de contrarrestar el tornillo, ni con chocolate fondente ni con nada. Ibamos tranqui, sólo a ver el PALAZZO DUCALE y dejarnos atrapar por –insisto- la ciudad más linda del mundo. Con ese plan y con Zulma a mi lado el frio pasó a segundo plano. Obviamente nos volvimos a perder por esos callejones de Dios y fuimos a parar a cualquier lado, pero preguntando y “sempre diritto” al final desembocamos en la Piazza de San Marcos. A las 9 estábamos entrando al Ducale, del cual íbamos a salir cinco horas más tarde.

Este palacio con mayúsculas fue desde el año 820 y pico la sede gubernamental de los Dux de la Serenissima Repúbblica de Venezia. A través de los siglos fue sometido a numerosas reformas que siempre lo fueron agrandando, embelleciendo y acentuando su majestuosidad.


La figura del Dux no era la de un rey ni la de un Dios, su poder estuvo siempre acotado y regulado por instituciones consultivas internas al poder que limitaban en mucho su poderío personal. Las decisiones políticas que se tomaban en La Sereníssima fueron siempre discutidas, consensuadas y decididas en grandes asambleas. Para ello el Dux tenía detrás al Consejo de Los Diez y a su vez detrás de este el Maggior Consiglio, compuesto por entre mil y dos mil notables.

Es digno de notar que en las numerosas pinturas que tematizan la vasta historia de la Sereníssima casi nunca figura el Dux de turno en primer plano sino una mujer alegórica que representa a Venezia. Entiendo que ésto da una clara idea de que se consideraba siempre a la institución República por encima del gobernante.

Algunos sectores se incendiaron varias veces, uno en 1106, otro en 1482 y otro en 1577 provocando graves daños que fueron inmediatamente reparados; la Repúbblica siempre optaba por conservar y utilizar –dentro de lo posible- las estructuras ya existentes; más que demoler, reconstruía y ampliaba. Durante los siglos del renacimiento convocaron a los principales artistas y orfebres de toda Italia para que se encargaran de embellecer las estancias elevando su esplendor a la enésima potencia. Quedó tal cual fue en aquellos años, un portentoso ejemplar de la arquitectura véneto bizantina. Cada Dux se encargaba de aumentar la decoración con lo mejor que había en la época; el Ducale era la cara del imperio, el signo expuesto de su poderío. Por dentro de ese brutal palacio estuvimos hoy con Zulma caminando cinco horas, pasando de una estancia a la otra con el OH! en la boca al atravesar cada puerta.

Me sería mucho más facil contarles qué famosos artistas del Renacimiento "no" trabajaron en el Ducale que a la inversa. Afortunadamente esta vez la hicimos bien y nos dedicamos sólo a este museo, entonces pudimos detenernos en cada estancia y leer in situ frente a cada obra la referencia del libro de 160 páginas que llevamos. No voy a negarlo, esta vez también hubo sobredosis, y si a eso le agrego el frio que hacía me van a entender si les digo que otra vez terminamos palmados; a tal punto que al regresar equivocamos el tren y en vez de ir a Spresiano fuimos a parar a Vicenza, que es como decir a la loma del joraca.

Entramos por el costado que da al Canal o sea por la Riva degli Schiavoni hacia el gran patio interior de estilo renacentista en sus fachadas. Antiguamente se entraba al palacio por la “Puerta de Papel” (que es por donde hoy se sale), pegada a la Basílica y un significativo ejemplo del gótico florido en Venezia a mediados del S.XV, o sea antes de afirmarse lentamente el nuevo estilo del Renacimiento que llega a la ciudad tarde con respecto a otras regiones como Toscana primero y luego la Lombardía. Entrando por la Puerta de Papel se cruza el patio y se accede de frente a la famosa “Escalinata de Los Gigantes”, una joya arquitectónica y escultural que conduce al primer piso, llamada así por las dos grandes estatuas de Marte y Neptuno que Sansovino dispuso en 1567. Por ahí entraban majestuosamente a las estancias los Emperadores, Papas y gobernantes de naciones que iban a entrevistarse con los Dux.

Mañana domingo les sigo contando de las obras de arte que nos arrancaban un OH! por minuto. Buenas noches estimados amigos. Dux Giuseppe Marius Vitale -JA!



GIORGIONE: EL MISTERIO DE LA LUZ
La figura de GIORGIONE se presenta llena de misterio, hasta el punto de no conocer exactamente ni la fecha de su nacimiento ni la de su defunción. Supuestamente este genial pintor veneciano habría nacido en la última década de 1470, y moriría hacia 1510 víctima de la peste que asolaba la Serenissima Repubblica di Venezia.

En las fechas de su nacimiento el liderazgo de la ilustre familia de pintores de los BELLINI se hacía patente en la decoración de iglesias y colecciones privadas de la ciudad de los canales. JACOPO BELLINI fue el patriarca de tan célebre familia, autor de los famosos Taccuini o cuadernos de voluntad arqueológica en los que representaba fielmente algunas de las manifestaciones de la plástica clásica. Su hijo GENTILE se dedicó especialmente a la elaboración de retratos de algunas de las grandes personalidades de la época, así como a realizar auténticas “fotografías” pictóricas que reflejaban, con minuciosidad flamenca, los grandes acontecimientos sociales que animaban la vida de la Serenissima. No siguió sus pasos su hermano GIOVANNI, sin duda el más importante de los pintores de la familia por sus innovaciones en el empleo de recursos cromáticos y compositivos; en lugar de Madonne de aspecto arcaico y de procesiones en las que el pueblo de Venecia era el protagonista, la labor de Giovanni se extenderá a más campos, desde la elaboración de palas de altar hasta cuadros de devoción e incluso asuntos mitológicos.

Giorgio de Castelfranco, apodado GIORGIONE por su supuesta apariencia majestuosa, fue el discípulo más aventajado de GIOVANNI BELLINI y, según nos informa Giorgio Vasari en sus Vite, prestaba un especial interés hacia artes liberales como la poesía y la música, siendo considerado miembro del círculo de humanistas de Venecia.

Tomó buena cuenta de los avances que su maestro ofrecía en lo referente al empleo de la luz, pero la obra de Giorgione no se limitó a una simple demostración de aquello que había aprendido en el taller de Bellini, sino que introdujo importantes innovaciones que serían decisivas para la forja del estilo propiamente veneciano. De este modo, se ha demostrado que no realizaba ningún dibujo preparatorio sobre la superficie del lienzo, sino que aplicaba la capa de color directamente sobre la tela. Supone ésta una concepción nueva y revolucionaria en la teoría de la pintura y que se alejaba de los procedimientos pictóricos usados en el resto de la península italiana, teniendo a la escuela florentina como máximo exponente. De esta manera, se le puede considerar el fundador de la escuela veneciana, caracterizada por el predominio del color sobre el dibujo.

Los valores lumínicos, como veremos más adelante, van a ser también objeto de dedicación especial por parte del pintor. No debemos olvidar la influencia que para el desarrollo de este estilo supone la misma ciudad de Venecia y el baile de luminosidad cambiante mediante la que el Sol y el agua de la laguna juegan a fusionarse, ofreciendo al paseante un formidable espectáculo de luz y color, todo ello combinado con un correcto difuminado de contornos. Se llega así a experimentar la fascinación sensorial de la que habla Freedberg, para la cual también se sitúa en una posición privilegiada el lujoso legado arquitectónico de la ciudad. La observación del entorno natural y urbano será, pues, una de las claves para comprender la obra del genial maestro veneciano.

Existe una preocupante confusión en la atribución de las obras de Giorgione, siendo pocas las pinturas en la que se acepta su autoría por la mayoría de los críticos. Una de ellas la constituye la decoración, hacia el año 1505-1506 del Fondaco dei Tedeschi o Lonja de los Alemanes de la ciudad de Venecia, cuyos paramentos externos serían decorados al fresco con representaciones de figuras, tanto masculinas como femeninas, de carácter claramente idealizado. Lamentablemente la extrema humedad y demás agentes atmosféricos frente a los que las pinturas se encontraban expuestas nos han privado de la posibilidad de su contemplación, conservándose únicamente unos fragmentos en la Galería dell’Academia, en Venecia, en los que podemos advertir, no sin dificultad, una cierta vivacidad en el color.



Spresiano, domingo 25 de enero de 2004
Estimados señores, damas, prelados, notarios y demás miembros de la Corte, tengan Ustedes muy buenos días. Dado que anoche firmé como Dux ahora no puedo menos que tratarlos así (que es como se merecen). En Venezia es toda una experiencia caminar las mismas calles por las que anduvieron tantos personajes del arte, el poder y la historia, pisar las mismas baldosas y piedras, ver lo que ellos veían, detenerse en las puertas de las casas que habitaban o frente a los cuadros que pintaban. Uno se da cuenta cabalmente que existieron y fue gente como uno, con similares goces y sombras; no salieron de un libro de cuentos ni de un filme de Hollywood. No se trata de Sean Connery vestido a la época encarnando de mentirita al Dux Francesco Foscari sino del mismo sombrero, capa y bastón de mando que usaba el propio Dux; tampoco es un decorado que representa el lugar donde se reunía el Consiglio dei Dieci sino el mismísimo sitio donde se decidía la política de la Repubblica en vivo y en directo. Uno se sobrecoge y piensa… “ahhh… acá era donde…” y así vas caminando y mirando entre tonto y sorprendido hasta por los apartamentos privados del Dux.

Son muchas las estancias, salones y salitas que hay en el Ducale, se va pasando de una a otra y en todas te parás a ver el techo totalmente artesonado, afrescado o pintado por alguno de los tantos excepcionales artistas que contrataban los "Conservadores de Palacio". Luego ves los pisos, puertas y paredes y te quedás paralizado, no podés seguir avanzando, querés consultar el libro que llevaste para saber quién fue el enloquecido que realizó tamaña y fina obra de arte. Es por ese motivo que ayer le dedicamos cinco largas horas al Palazzo Ducale.

Por la Escalinata de Los Gigantes -al aire libre- se sube desde el patio a las recovas –le dicen Loggia Gótica- del primer piso (el Palazzo tiene PB y dos plantas superiores) y desde ahí se va a la Scala d’Oro, una escalera que al verla y subirla se te van cayendo las medias. Entrás de inmediato al Depto. Ducal, siguen la Salas de los Scarlatti, de los Mapas, Grimani, Erizzo, de los Estuques, de los Filósofos, de la Pinacoteca (estas son tres Salas) y de los Escuderos. Hay otra escalera de puta madre y en el segundo piso pasás por el Atrio Cuadrado, la Sala de las Cuatro Puertas, del Antecolegio, del Colegio, del Senado, el Vestíbulo y la Capilla. Continúa con la del Consiglio dei Dieci, de la Brújula, del Jefe de los Inquisidores, de la Armería, de Gattamelata, de Enrique IV, de Morosini, de Bragadín, de los Arcabuses y siguen y siguen… la Sala de la Quarantía Civil Vecchia, del Armamento, del Maggior Consiglio (esta tiene mts. 54 por 25 y una altura de 15), de la Quarantía Civil Nova, del Escrutinio, de la Quarantía Criminal, del Magistrato alle Leggi, y siguen y siguen…

Podés entrás a ver las húmedas y escalofriantes cárceles (Pozzi), pasar por el famoso Ponte dei Sospiri (por dentro, obvio - Ahí en las celdas de las cárceles nos perdimos y no sabíamos cómo salir), la Sala de los Censores, de los Notarios, del Escriño, de la Milicia de Mar, del Sello Ducal, y siguen y siguen…

Bueno… ahora les voy a decir qué artistas (sólo algunos de ellos, por supuesto) se encargaron de embellecer y decorar hasta el desborde y la locura este Palazzo Ducale. Atención eh… Il Tintoretto, Jácopo Palma il Giovane, Andrea Vicentino, Francesco y Leandro da Ponte Bassano, Pietro Bellotto, Il Veronese, Jacobello del Fiore, Jácopo Sansovino, G. Battista Lorenzetti, Il Pordenone, Bonifacio Pitati detto Il Veneziano, Tizziano Vecchelio, Jeronimus Bosch, Antonio y Tullio Lombardo, Gentile y Giovanni Bellini, Boccaccio Boccaccino, Giandoménico Tiépolo, Giovanni Contarini, Vittore Carpaccio, Sebastiano Ricci, Il Giorgione, Guariento, Alvise Vivarini, y sigue la lista pero la voy a cortar ahí, para ilustrar la idea creo que alcanza.

Entre los Bassano, el Tintoretto y el Veronese se pintaron todo y a toda orquesta. Por dar sólo un ejemplo, todos los cuadros (12) del techo de la Sala del Colegio son del Veronese y los de las paredes (5) del Tintoretto. Muchas palas son descomunales en sus dimensiones, entre otras la considerada más grande que existe sobre tela, "El Paraíso", pintada por Il Tintoretto a avanzada edad (murió en 1594) y de nada menos que mts. 22 por 7.

La gran Basílica de San Marcos –hoy iglesia de peregrinación abierta al público- fue la Capilla del Palacio (palatina) hasta 1797 en que cae la Repúbblica Sereníssima; hasta ese año era usada sólo para las grandes ceremonias concernientes a los Dux y la Corte. Como Iglesia de Estado la utilizaban para proclamar a los nuevos gobernantes, bendecir a los soldados que marchaban a la guerra y presentar las banderas arrebatadas al enemigo.

Todo en el Ducale da cuenta cabal del poder alcanzado por la Repubblica Veneziana hasta su final; además de astutos diplomáticos eran diestros en el comercio y el arte de la guerra y la conquista. En las cuantiosas obras de arte de la época se puede apreciar cómo vivían, sus vestidos, costumbres y oficios, conquistas y encuentros bélicos, etc. Siempre mantuvieron con el papado romano una muy ambigua relación, les mostraban la lisa y le jugaban la rayada. Llama la atención las tantas pinturas y esculturas con dioses de la antiguedad clásica; la mencionada Escalera de Los Gigantes es un ejemplo de ello, en vez de poner en el podio a Cristo y la Virgen o algún par de Santos colocaron nada menos que a Marte (dios de la guerra) y Neptuno (dios del mar). Intercalaban uno a uno santos cristianos con figuras griegas y romanas.

Como decía, luego de cinco horas adentro, bendecidos por el mejor arte de los siglos y realmente ateridos de frio salimos a la Piazza buscando “campanear un cacho e sol en la vereda”. El astro rey se portó bien aunque no conseguía derretir la nieve que quedaba en los conos de sombras ni descongelar los charcos escarchados. Hicimos huevo un rato por la Piazza riéndonos con las caras de los Dux Foscari y Morosini, dos viejos chotos y serios con jeta de amargados.

Con Zulma tenemos un "registro" para saber cuándo no damos más de ver tanta obra de arte; es cuando después de estar tres horas adentro de un museo pasamos a una nueva sala y no sabemos si lo que estamos mirando ya lo vimos o no. No falla, quiere decir que ya hay sobredosis.

Esta mañana de domingo salí a hacer unas compras y al atravesar el sottopassaggio de las vias del tren noté que adentro estaba lleno de estalactitas colgando del techo, algunas bien largas. El día se presentó congelado y a las 15 hs. se largó a neviscar; la temperatura no sube de +1 grado. Saludos a todos, no se resfríen. Mario

PD: Por estos días andan por aquí Al Pacino y Jeremy Irons filmando “El Mercader de Venezia”. Me contaron que el otro día se apiñaba la gente para ver como un extra se tiraba desde el Ponte Rialto al Canal Grande; se habrá cagado de frio el pobre infeliz.

PD: Mañana y pasado nos quedamos en casa, el miércoles probablemente iremos de paseo a Castelfranco, y el jueves nos vamos a Firenze y nos quedamos hasta el viernes; ya reservamos hotel.

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