En diciembre de 2003 viajé al norte de Italia a ver a Zulma; me quedé un mes y medio. Paseamos mucho, vimos maravillas, anduvimos por todos lados. Este es el relato de ese viaje día a día.

18.9.04

Palladio

Spresiano, martes 27 de enero 2004
Buenos días para todos. Buenoooooo…!!! anoche a las 23 hs. me llamó Zulma desde su trabajo para avisarme que estaba neviscando, al rato ya era algo más que nevisca y esta mañana al abrir la ventana del balcón me encontré con un espectáculo muy lindo… estaba todo el paisaje blanco. En efecto, finalmente nevó sobre Spresiano y aquí estoy mientras les escribo estas líneas mirando a mi izquierda el campito y los pinos nevados. No es frecuente que nieve aquí y no fue mucho lo que cayó pero más que suficiente para pintar la ciudad.

Hemos cambiado de planes. Mañana miércoles no vamos a ir de paseo a Castelfranco, lo habíamos cambiado por Oderzo pero tampoco nos combinan los horarios de los trenes y buses; a veces se complican un poco las cosas con el transporte público. Iremos a dar una vueltita por Conegliano –hay un par de cosas que nos quedaron por ver- y luego a Mareno di Piave; nos esperan Virginia y Mauro para almorzar.

Virginia me prestó un libro muy interesante titulado “Ville Venete” acerca de las “villas” que hay por esta región con fotos y descripción de una cuantas. Hay un famoso arquitecto del Renacimiento al que apenas si he nombrado hasta ahora; fue en su época una suerte de Le Corbussier y tal vez algo más. Su nombre es ANDREA PALLADIO (1508-1580) y son incontables los edificios, villas, casas y chiesas que salieron de su iluminada creatividad. Vicenza es considerada “La ciudad de Palladio”. Va aparte un breve resumen de su obra tomado de Internet.

Hoy estuvimos averiguando en la Biblioteca de Spresiano por la palabra “Sereníssima” que se anteponía a “Repúbblica de Venezia”. Parece que es un antiguo adjetivo calificativo de enaltecimiento, como decir “nobilísima” o “excelentísima”.

Unos breves párrafos sobre la historia de Venezia. En su milenario recorrido fue siempre un estado autónomo (una nación diríamos hoy), independiente del Imperio Romano de Occidente y de Oriente, jamás sometida a la autoridad de un rey extranjero, de otro imperio o de una única Casa hereditaria. En el S.XIV "il secolo d’oro" Venezia estaba en el apogeo de su potencia política y económica, se había convertido en un imperio colonialista con dominio sobre el Adriático, el Levante, la costa griega e innumerables islas, así como también en dirección al interior de la Península Itálica.

La declinación comienza con la expansión del Imperio Turco que en 1453 conquista Bizancio y sigue con el avance turco sobre las posesiones venezianas en el Mediterráneo y el Adriático. Venezia ofrece resistencia y mal no le va, hasta que en 1503 le conviene firmar la paz con “i Turchi”. Al interrumpirse entonces el comercio con Oriente La Sereníssima entra en apuros y el severo golpe dado a su economía cobra la forma de una grave crisis. Al mismo tiempo se abren nuevas rutas marítimas hacia la India y el Nuevo Mundo mientras los Turcos siguen avanzando y conquistando otras tierras. El año de 1500 marca el comienzo del sereno declinar de la estrella veneziana.

El 14 de mayo de 1509 tiene lugar la catástrofe de Agnadello, importante batalla que los venecianos pierden a manos de la Liga de Cambray. La hasta ese momento expansión triunfante de la Sereníssima hizo que se juntaran los Estados Italianos, Francia, España y el Papado en la Liga de Cambray y le ofrecieran batalla. Derrotada Venezia la obligan a no expandirse más, de esa manera comienza su lenta decadencia.

En 1571 tiene lugar la Batalla naval de Lepanto para la cual Venezia presta su todavía poderosa flota e inflige una severa derrota a los Turcos, pero no puede sacar ventaja de la victoria.

Luego de Agnadello y gracias a la habilidad de sus diplomáticos consiguió que a cambio de no seguir expandiéndose la dejaran en paz arreglándose con sus propios recursos; claro está que al tener que prescindir de los mercados extranjeros (ahora enemigos) los venecianos no pudieron seguir sosteniendo el nivel al que estaban acostumbrados. Manteniéndose neutrales en varios conflictos ajenos se hicieron firmes en el Véneto, trataron de arreglarse como pudieron y lograron un lento y digno tobogán de caída de 200 años que finaliza en 1797 cuando Napoleón obliga a renunciar al Dux Ludovico Manin. La Sereníssima caía después de más de 1000 años de historia independiente; la habilidad para el comercio y la diplomacia fueron siempre sus principales armas ganadoras.

La historia es mucho más extensa y compleja pero para tener una visión a vuelo de pájaro creo que con lo anterior alcanza, entre nada y algo mejor lo último. Queridos y estimados amigos, los dejo por ahora; tal vez esta noche vuelva a nevar, no lo sé, pero el frio va a seguir. El próximo lunes por la mañana estaré llegando a Buenos Aires y me tocará pasar sin escalas desde este alto y crudo invierno al más calidito verano rioplatense… snifff… Chau. Mario


ANDREA PALLADIO (Padova 1508 – Vicenza 1580)

Estilo: arquitectura manierista

Arquitecto italiano del renacimiento tardío, está considerado como uno de los más importantes de la historia de la arquitectura occidental.

Nació en Padua el 30 de noviembre de 1508 y comenzó su formación como simple cantero. Su nombre auténtico era Andrea di Pietro dalla Gondola, pero cambió su apellido por el de Palladio (en honor de Palas Atenea, diosa griega de la sabiduría) a partir de la tutela del poeta Gian Giorgio Trissino, quien supervisó sus estudios de arquitectura. Trissino lo llevó a Roma, donde Palladio analizó las ruinas clásicas y estudió a fondo los tratados de Vitrubio, el único legado teórico de la arquitectura romana. El fruto de sus investigaciones fue la publicación del libro Le Antichità di Roma (1554), considerado durante más de dos siglos como la mejor guía sobre las ruinas de la ciudad eterna.

Una de sus primeras obras de gran envergadura fue la transformación (comenzada en 1549) del recinto exterior del palacio della Ragione o Basílica, el ayuntamiento de Vicenza. En esta ciudad y sus alrededores construyó numerosos edificios residenciales y públicos. Entre ellos destacan los palacios Chiericati, Thiene y Valmarana, y las villas Badoer, Barbaro (en Maser), Emo, la Rotonda y Foscari, en Malcontenta di Mira. Entre 1560 y 1580 también construyó varias iglesias en Venecia, entre las que sobresalen San Francesco della Vigna, San Giorgio Maggiore e Il Redentore. Su última gran obra fue el teatro Olímpico de Vicenza, que finalizó Vincenzo Scamozzi después de su muerte.

Aunque su estilo arquitectónico tiene sus antecedentes inmediatos en la obra de los maestros del alto renacimiento, como Donato Bramante (que a su vez se inspiró en la tradición constructiva de la antigua Roma), Palladio siempre cultivó una interpretación propia de los motivos romanos, derivada del estudio directo de la arquitectura antigua. Combinó libremente muchos de los elementos del lenguaje clásico, de acuerdo con las exigencias del emplazamiento o de las necesidades funcionales de cada edificio, y en este sentido se le puede considerar como un arquitecto manierista. Sin embargo, al mismo tiempo compartió la búsqueda renacentista de las proporciones armónicas, y sus fachadas se caracterizan por una excepcional elegancia basada en la sencillez —casi austera— y la serenidad compositivas.

Palladio fue el primer arquitecto que desarrolló un sistema organizado para la disposición de las habitaciones privadas. También fue el primero que ubicó en edificios residenciales pórticos con frontones, propios de los templos clásicos, como los que se pueden contemplar en las cuatro fachadas idénticas de la villa Rotonda, compuestas por seis columnas jónicas sobre un elevado podio precedido por una escalinata.

Los edificios de Palladio a menudo incorporaban soluciones ingeniosas, en ocasiones para facilitar la entrada de luz o para hacer más cómodos los tránsitos entre distintas estancias. En la Basílica de Vicenza, por ejemplo, proyectó una elegante fachada formada por dos pisos de arquerías donde empleó la ventana o motivo serliano, conocido también como palladiano (un vano tripartito compuesto por una parte central arqueada y más ancha que las dos laterales, separadas por delgadas columnas), gracias al cual pudo estrechar los pilares estructurales y con ello captar mucha más luz para el espacio interior.

Otra de sus aportaciones a la historia de la arquitectura fueron los tratados, entre los cuales destaca I quattro libri dell'Architettura (1570, segunda edición en 1580), que se convirtió en un canon para la arquitectura occidental de los siglos venideros. Esta influencia se extendió sobre todo por Inglaterra, donde apareció una corriente llamada palladianismo, que seguía fielmente sus preceptos y reglas compositivas. Entre los seguidores de esta tendencia se hallaban arquitectos de la importancia de Iñigo Jones o sir Christopher Wren, que a su vez fueron antecesores de algunos estilos neoclasicistas, como el neopalladiano o el georgiano ingleses y el federal de Estados Unidos.

A diferencia de las casas de campo romanas y florentinas, las villas de Palladio están rodeadas de campos y viñas que pertenecían al propietario y que daban considerables beneficios. La finca incluye además de la villa, utilizada por el dueño para disfrutar de la vida al aire libre cuando llegaba el buen tiempo, casas de jornaleros, graneros, bodegas, silos y cuadras. La casa del señor, normalmente era de dos pisos, aunque a veces podía tener solo uno, y con una anchura de entre cinco y siete calles, se levanta por lo general sobre una pequeña elevación del terreno. Suele caracterizarse por tener un frontón sobre un salón con columnas o pilares, y a los lados o en cualquier lugar que permita el terreno, tiene alas de pequeña altura que conducen a las dependencias secundarias.

La situación de las logias y los frontones de cada villa palladiana presenta una nueva variante. El frontón puede elevarse por encima del tejado o estar situado delante de el. Hay logias de dos cuerpos u órdenes colosales delante de los dos pisos. Las alas de servicio pueden ser paralelas o perpendiculares al eje de la casa, o desplegarse en semicirculo frente a esta. Las plantas de todas ellas, al igual que las habitaciones, su geometría, están determinadas por un sistema de proporciones racionales, derivado de Vitrubio y Alberti, que es característico de la arquitectura de Palladio y que se advierte con especial claridad en las villas.

Uno de los motivos mas característico de las construcciones palladianas es el motivo serliano, constituido por la secuencia de arco-dintel-arco, cuyos orígenes se encuentran en el mundo de la Antiguedad clásica y cuyo conocimiento se debe a la difusión del Tratado de Serlio.



Spresiano, martes 27 de enero 2004
Hoy –27 de enero- día en que hablamos por teléfono, les mando por este medio un saludo grandote y un abrazo para mis parientes gallegos por la rama de mi abuelo JOSE VIDAL de Carreira. Para María y Antonio; para Tucho, Nita, Beti, la pequeña Iraide y el hno. de Beti que es quien seguramente va a leer estas líneas; para todos Ustedes querida familia que tengan un muy buen año. Jose Mario Vidal

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