En diciembre de 2003 viajé al norte de Italia a ver a Zulma; me quedé un mes y medio. Paseamos mucho, vimos maravillas, anduvimos por todos lados. Este es el relato de ese viaje día a día.

18.9.04

Oderzo

Spresiano, miércoles 28 de enero 2004
A más de un mes de estar viviendo en Spresiano, un pueblo de la región del Véneto en el norte de Italia, y faltando pocos días para volver a mi Patria bueno sería que dibuje unas consideraciones generales. En un corto tiempo me fui adaptando a las costumbres de acá, en general distintas a las habituales de mi medio; ya no cruzo más la Pontebbana por donde se me canta, no tiro papeles en la calle ni me voy de un comercio sin decir “Tante grazie !!! arrivederchi !!! buona giornatta !!!”. Creo que he asimilado varias buenas costumbres aunque no sé cuánto tiempo me van a durar cuando esté de regreso. Parece mentira cómo el medio lo va modelando a uno rápidamente y la gente es según el lugar donde se halla.

Mis asombros iniciales han menguado, habrán notado que dejé de hablar de los precios, del comportamiento de los conductores de autos y hasta de la antiguedad milenaria de estos pueblos y ciudades. A fuerza de ver siempre lo mismo cotidianamente uno lo va incorporando y termina por pasarlo por alto. De todos modos no dije que los asombros hayan desaparecido, siguen estando y marcan una fuerte diferencia con mis pagos, diferencia que considero nos deja en posición desventajosa. No es que estos tanos sean mejores ni peores que nosotros, simplemente son de otra manera acorde a un estandard de convivencia más respetuoso y civilizado. No me pregunten las razones porque por más que me rompí el coco en hallarlas no pude encontrar las respuestas.

En diversas oportunidades hice mención a estas cuestiones y di muchos ejemplos, no voy a abundar ahora; lo único para agregar es que no es nada facil entender las fuertes diferencias que tenemos con esta gente (diría que con los pueblos de Europa) ya que a mi entender no pasan por motivos de raza, de ideología ni de poder o reparto económico. Varios me han preguntado qué nos pasa a los argentinos y tuve que quedarme callado porque ni nosotros mismos sabemos a ciencia cierta qué diablos nos ocurre para estar siempre mal y nunca levantar cabeza.

Si bien casi siempre me refiero a la Argentina en general sin especificar demasiado debo aclarar que los téminos de las comparaciones van referidos al lugar donde habito, o sea a la ciudad de La Plata, Capital y Conurbano Bonaerense; matto grosso la mitad de la población de mi país vive en el Gran Buenos Aires. Sé que en el interior no es igual y en los pueblos de provincia siguen manteniendo al menos las costumbres propias de un estilo de vida medianamente ajustado a reglas de convivencia civilizadas.

Este es un pueblo ordenado, con leyes, respetuoso, previsible, con límites precisos y a la vista, con reglas de juego claras y acatadas. No existe el vale todo y saben que con eso no se juega; acá no se ve la “viveza criolla” ni los “piolas” que se te cuelan en la fila. Ellos son así, nosotros no. Me iré de aquí con la seguridad de que se puede vivir de otra manera y con la esperanza de que en mi tan querida Patria un cercano día podamos funcionar mejor. Saludos para todos. Mario



Spresiano, miércoles 28 de enero 2004
Hoy salimos temprano para CONEGLIANO y estuvimos unas tres horas paseando por la ciudad del Cima. Volvimos a hacer casi el mismo recorrido que la primera vez: Gradinata degli Alpini, Piazza Cima con el Teatro dell’Accademia y el Palazzo del Comune, la callecita donde vivió el Cima da Conegliano (justo detrás del Duomo), la Casa Sbarra (S.XVI); nos entretuvimos viendo los modernos negocios bajo las recovas de palacios casi todos del S.XV con sus fachadas afrescadas. Nuevamente entramos al Duomo pero estaba el fraile en misa dando un sermón sobre San Agustín así que salimos disparando. De ahí nos fuimos al Convento di San Francesco (S.XII, pero bombardeado) a ver una excavaciones arqueológicas actuales donde han encontrado un pozo cisterna, mármoles grabados y varias sepulturas, y finalmente recalamos a tomar un café en un bolichito que está en la esquina de la Via 20 de Setiembre (el día de mi cumpleaños) y el Fiume (rio) Monticano.

Cruzamos el Monticano y entramos a la Chiessa di SS Martino e Rosa da Lima, pegadita al rio, en Via Fenzi N 28. Lo de siempre… una montaña de obras de arte y la vista que pide a gritos una filmadora para poder mostrarle a tus amigos las maravillas que estás viendo. Atrás y arriba el órgano empotrado en un gigantesco mueble de madera de todo el ancho de la chiessa labrado como para ganar el campeonato mundial de los ebanistas. En el altar mayor una pala de “La Ultima Cena” pintada en 1615 por Sante Peranda (1566-1638) nacido y muerto en Venezia. En alguno de los tantos altares laterales otra de Antonio Zanchi –nacido en la ciudad de Este en 1631 y muerto en Venezia en 1722- titulada “I Santi Martino e Rosa da Lima” (1701). En otro “Il Miracolo di Soriano”, pintado en 1686 por Ambrogio Bon, nacido en Venezia en 1645 y muerto no se sabe cuándo ni dónde. Un descomunal púlpito totalmente tallado en madera por un tal Frate Elía Biondo entre aprox. los años 1722 y 1729 (aunque seguramente le llevó esos 7 años realizar semejante obra de arte). Una “Adorazione dei Pastori” pintada en el año aprox. de 1530 por Francesco Pagani da Figini detto Francesco da Milano, “documentato in Véneto e Friuli entre los años 1502 y 1548”.

Y lo de siempre… mármoles de todos los colores y regiones, taraceas de la que pidas, pisos gastados por zapatos de siglos, tumbas de cientos de años, frescos y decorados increíbles, un techo de madera trabajada que de mirarlo se te cae la baba, etc. etc. Estoy describiendo de un plumaso una desconocida iglesia de las tantas que hay en Conegliano, una ciudad que muy pocos saben que existe en el mapa del planeta. Ricardo B.: para entrar a esta iglesia no nos cobraron… para mi que lo agarramos al fraile durmiendo !!!

De Conegliano nos fuimos en bus a casa de Virginia y Mauro en MARENO DI PIAVE. Almorzamos ahí los manjares que le prepara Mauro a las visitas y gentilmente nos ofrecieron alcanzarnos hasta Spresiano no sin antes dar una vuelta por Oderzo. Por supuesto que aceptamos.

Ya en camino y a sabiendas de nuestras inquietudes artísticas y antropológicas Mauro quiso mostrarnos una chiessa perdida en medio del campo que había pertenecido a la Orden de Los Caballeros Templarios y creo que también a la Orden de Malta. Queda en un sitio llamado "Tempio", o sea templo, probablemente debido a esa aislada chiessa que es lo único que hay por ahí además de viñedos; pero la localidad se llama ORMELLE. Estaba cerrada pero el sacerdote tuvo la amabilidad de abrirla para nosotros. Es chiquita y está remodelada pero su antiguedad se remonta al S.XII; pudimos ver tanto dentro como fuera unos cuantos fragmentos de frescos de época. Siglo XII… yo no estaba en los planes de nadie en el siglo XII… Adyacente está el cimittero, tal la costumbre antigua.

Aquí Mauro me explicó una cosa tan plausible como interesante. No es que esa chiessa fue siempre un edificio cuidado y habitado por monjes y/o caballeros templarios; lo habrá sido en alguna época hasta que vaya a saber uno porqué se fueron y la dejaron abandonada. Quedó ahí y entraron a pasar los siglos, a los campesinos de la región poco habría de interesarles ese edificio abandonado; tal vez en algún siglo lo habrán utilizado de granero o vivienda, o para hacer reuniones y fiestas, o lo que sea. Es posible que recién en el siglo pasado con la estabilización de las naciones, la ciencia, la antropología, la división clara de los terrenos, etc. tanto los estamentos oficiales como la Iglesia se hayan ocupado y hecho cargo de eso que –hoy día- es una reliquia histórica. En todo caso, esta chiesa tuvo suerte porque quedó, es de imaginar que muchas otras las han de haber tirado abajo por ser molestas para el trabajo de la tierra (interrumpe el terreno), o para utilizar los materiales en la construcción de casas. Pasó con el Coliseo Romano y con muchas obras de la antiguedad, son pocas aquellas a las que los siglos le perdonaron la vida. Saqué dos o tres fotos y de ahí seguimos camino a Oderzo. Mario



Spresiano, miércoles 28 de enero 2004
Sin pensarlo ni quererlo hoy pudimos conocer ODERZO, y vaya la sorpresa que nos llevamos; es una ciudad construída casi en su totalidad sobre otra importante ciudad romana que se llamó “Opitergium”. Lo de “importante” viene en razón de un camino que el consul romano Spurio Postumio Albino mandó construir con fines militares en el año 148 a.C. y que se llamó Via Postumia. Dicho camino iba desde la costa Liguria hasta el Adriático pasando por ciudades como Génova, Tortona, Piacenza, Cremona, Vicenza, Oderzo, Acquileia y otras. El tramo que iba desde Verona hasta Acquileia tenía 200 kmts. En Postioma se cruzaba con otro largo camino denominado Via Claudia Augusta que iba desde el Altino hasta Trento.

De manera entonces que Oderzo estaba muy bien ubicada y los romanos pusieron ahí un pie grande, era una buena posición estratégica; la dotaron de foro, basílica y circo además de todas sus otras instituciones. Caído el Imperio, Oderzo –tal como Vicenza- fue objeto de presa de cuanto ejército bárbaro cruzaba por ahí; la destruyeron varias veces, la última de las cuales fue a manos de Atila en el año 452.

El hecho es que hoy día todo Oderzo es una torta de varias capas con restos de las distintas civilizaciones que hicieron de ella su morada, incluyendo asentamientos palafíticos pre romanos. Lo notable es que no han construido lo moderno tapando lo que estaba sino que han removido y dejado a la vista lo que está más abajo colocando vidrios irrompibles. Hay edificios enteros que comienzan a dos metros del piso, asentados en columnas, que dejan ver debajo los restos de las edificaciones romanas (!!!). Estuvimos caminando por la Piazza del Foro Romano y yo no podía creer estar viendo un muy moderno Banco recostado contra una muralla medieval y asentado sobre pavimento romano a la vista.

Todo el centro histórico es impresionante, hay vidrio en los pisos por todos lados y podés ver lo que hay abajo. Por lo demás son todos palacios y casas afrescados de los S.XV y XVI, uno al lado del otro. Nunca me imaginé semejante orquesta de 30 ejecutantes uno de cada siglo… es de locos… saqué varias fotos pero no van a dar ni la más pálida idea de lo que hoy vi.

Entramos al Duomo y es otro despelote, casi todo es del S.X con mármoles taraceados de todos los colores, frescos medievales y como si fuera poco las palas renacentistas (Jácopo Palma il Giovane, etc. etc.). Es producto de un adaptamiento hecho en el S.XVI de otro edificio gótico fundado en el primer siglo del cristianismo.

Si te querés subir a la máquina del tiempo primero andá a Acquileia y después venite para Oderzo. Gracias Virginia y Mauro por tan hermoso e instructivo paseo. Mañana jueves nos vamos dos días a Firenze. Saludos para todos. Mario

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