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- Nombre: Mario Vidal
- Ubicación: La Plata, pcia. de Buenos Aires, Argentina
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En diciembre de 2003 viajé al norte de Italia a ver a Zulma; me quedé un mes y medio. Paseamos mucho, vimos maravillas, anduvimos por todos lados. Este es el relato de ese viaje día a día.
18.9.04
Firenze
TIZZIANO VECELLIO, pintor italiano (Pieve di Cadore 1488/89-Venecia 1576). Segundo de los cinco hijos de Gregorio Vecellio, notario de origen cadorino, Tizziano nació en 1488 o 1489 según Dolce (1557) y Vasari (1568). La crítica reciente (Morassi, 1966; Palluccbini, 1969) prefiere esta fecha a la tradicional anterior (1477), procedente de otras fuentes (Anónimo del Tizianello, 1622; Ridolfi, 1648) y aceptada más tarde por Cavalcaselle (1877-78), porque corresponde de forma plausible a la evolución del estilo de Tizziano. Siempre según Dolce, Tizziano llegó a Venecia «a la edad de nueve años» y empezó su aprendizaje junto a Sebastiano Zuccato; una vez adquiridos los primeros rudimentos, pasa al taller de Gentile Bellini. Sin embargo, le “repugnaba seguir el estilo seco pasado de moda de Gentile”, y el joven Tizziano “se acerca, en el mismo taller, a Giovanni Bellini” (Dolce), del que aprecia su gusto más moderno.
Spresiano, viernes 30 de enero 2004
Buenas noches a todos, aquí estoy, recién llegado de FIRENZE y todavía alucinado (dije “alucinado”) por lo que implica haber caminado dos poquísimos días la increíble ciudad de los Médicis. Esta vez no voy a intentar contar todo lo que vimos y sentimos por un par de motivos; el uno es que tendría que escribir un libro y el otro es la imposibilidad de transmitir lo que es Firenze para quien nunca tuvo la oportunidad de estar ahí. Me animé a hacerlo con Venezia y me salió mal, no logré dar la idea; esta vez renuncio a ello, veré de orientarme más por el lado de lo anecdótico.
Fueron dos días disímiles. Ayer el frio nos jugó una mala pasada, nunca pensé que las bajas temperaturas iban a poder más que mi entusiasmo pero comprobé que estaba equivocado, el frio me ganó, y por varios cuerpos. Era verdaderamente insoportable caminar con las manos, la cara y los pies congelados casi hasta la insensibilidad; a las 17 hs. enfilamos para el hotel jurando no volver a salir. Llegamos a las 9 de la mañana a la estación de tren “Firenze Santa María Novella” y a las 10 estando en Il Duomo vi que afuera empezaba a llover lento y groso, nunca había visto llover así, caían unos gruesos goterones pero lentamente, parecía una lluvia torrencial en cámara lenta. No era nieve ni nevisca, estaba cayendo hielo, gruesos copos de hielo que al tocar el suelo se disolvían. Hoy en cambio amaneció lindo, con menos frio y un poco de sol tibio.
De manera entonces que ayer de 9 a 17 hs. fue una tortura intentar caminar Firenze y ver algunas cosas, tanto frio te pone molesto y no podés ver nada ni pensar ni hablar, es lo mismo que un persistente dolor de muelas. Lo primero que hicimos fue entrar a la chiessa de Santa María Novella, pegadita a la estación de trenes. Estuvimos en tres iglesias, las tres sin calefacción, tres desperdicios por culpa del maldito frio y esa lluvia congelada.
En SANTA MARIA NOVELLA (S.XIII) ahora te cobran para entrar, ya me está pareciendo que a estos tanos se les va la mano, realmente me empezó a dar bronca; E.2.50 por cabeza como quien dice “pasá nomás… qué te voy a cobrar…”. No voy a contar lo que vimos adentro, pueden imaginarlo, venir aquí a verlo, buscarlo en Internet o en libros especializados; disculpen que lo diga de esa manera pero es que hay libros de cientos de páginas dedicados sólo a esta basílica. Es apabullante la cantidad de obras, un portentoso compendio de las bellas artes. Lo único para comentar como anecdótico es que una vez visitada la basílica te permiten pasar a la sacristía y luego al chiostro (claustro); después siguen unas estancias enormes –que son unas cuantas- y que te hacen pensar de dónde sacan el lugar porque desde afuera no parece tan grande.
De ahí caminamos unos 300 metros y entramos en el Duomo de Firenze, la inigualable Cattedrale de SANTA MARIA DEL FIORE (S.XIII) con el baptisterio octogonal adelante (acá no nos cobraron). De esta inmensa basílica –creo que la segunda más grande del mundo después de San Pedro- sobresalen cuatro cosas. -El tamaño del edificio… mts. 153 por 90 y una altura de 90 mts. en la cúpula; son como dos canchas de fútbol y me saco el sombrero ante los arquitectos que la diseñaron, en particular frente a Arnolfo di Cambio y Filippo Brunelleschi. -La historia que tiene, los visitantes y personajes que por ahí han andado y los hechos que ocurrieron (Ej. la conspiración de los Pazzi) que no los ves pero se los puede leer en los libros dedicados y olfatear en el aire. -Los mármoles policromados del pavimento. –Y la descomunal cúpula diseñada por Brunelleschi y pintada entre 1572 y 1579 por Giorgio Vasari y Federico Zuccari con el tema iconográfico del Juicio Universal; nada menos que 3.600 mts. cuadrados de superficie pintada a 90 mts. de altura. Levantás la cabeza y pegás un enmudecido grito, se te viene la cúpula encima; es algo colosal, inimaginable, digno de dos artistas enloquecidos.
Vale la pena añadir un comentario sobre estos edificios. Seguramente en otras épocas los frailes los llenaban con creyentes y feligreses pero –para bien o para mal- los tiempos cambiaron y hoy en día de cada 100 personas que entran 99 no van para rezar sino para ver lo mejor del arte renacentista. Entonces ya más que iglesias son museos (ni siquiera son iglesias de peregrinación como por ej. San Marcos en Venezia), a tal punto que les han sacado los bancos y señalizaron las obras de arte para ver. En muchas han dejado un pequeño altar lateral para rezar alguna misa, bien sectorizado para que los turistas no rompan los cocos. Si no tuvieran dentro obras de arte en pintura, escultura, madera, etc. igual valdría la pena entrar para ver la grandiosa arquitectura que despliegan. Por cansado hoy dejo aquí, mañana sábado les sigo contando. Buenas noches. Mario
Spresiano, sábado 31 de enero 2004
Buenos días a todos. Sigo con lo de anteayer en FIRENZE. Santa Ma. del Fiore es una chiessa austera; exceptuando las cosas que conté –que no son pocas- está bastante despojada de oropel, artesonados y altares laterales, es sobria comparada con otras. Estando en Il Duomo se había largado a llover y al salir caían esos putos pedazos de hielo que te congelaban hasta el culo, hacía rato que estábamos ateridos de frio pero igual seguimos adelante. Hicimos otros 300 metros y caímos en la PIAZZA DELLA SIGNORIA… OHHHH !!! Estábamos en el centro cívico y político del Ducado Mediceo, piazza que quedó tal cual era en los siglos del renacimiento (las pinturas de época dan fe de ello), hasta el pavimento es original; mires para donde mires te invade el asombro, dejás volar la imaginación 300, 400, 500 años atrás y los ves a Maquiavelo, el Giotto, Petrarca y su Laura, el Dante y su Beatrice, Leonardo, Miguel Angel, … caminando esas mismas calles, viendo lo que vos estás viendo, conversando entre ellos en las mismas baldosas donde vos estás parado en ese momento. No hace falta mucho vuelo para imaginar la pira donde lo quemaron vivo a Savonarola en un rincón de esa piazza o verlo a Lorenzo de Médicis atravesarla raudo a caballo.
La imponente mole del Palazzo Vecchio, la fuente de Neptuno, la estatua de Cosme I, la Loggia dei Lanzi con el inigualable Perseo de Benvenuto Cellini y el Rapto de Las Sabinas de Giambologna, El David y etc. etc. (dije que no iba a abundar). Por supu que la mayoría de las estatuas al aire libre son copias, los originales están dentro de los museos a salvo de la contaminación ambiental.
Me vuelve una vez más lo que decía mi amiga Ruth: el que más sabe es el que más ve. Para visitar una ciudad como Firenze y tantas otras de esta varias veces milenaria Italia, para poder apreciar lo que ven tus ojos metro a metro y darte cuenta dónde estás parado tenés que conocer previamente algo de la historia de la humanidad o irlo leyendo durante el viaje, de lo contrario es un lamentable desperdicio. Por ejemplo, si no tenés una cierta dosis de conocimiento sobre historia sagrada y mitología griega y romana te perdés mucho en la posibilidad de apreciar pintura y escultura renacentista. Si mínimamente uno no distingue en arquitectura los estilos románico, bizantino, gótico, renacentista y barroco (no es difícil) se te pasa por alto el abc de una ciudad y su historia de siglos. En mi parecer no es preciso ser universitario ni especialista aunque sí tener acreditado un buen secundario o una mínima inquietud por el vasto campo de la historia y el arte.
De la Piazza dei Signori, empapados y corajeándole a la adversidad climática fuimos hasta la BASILICA DE LA SANTA CROCE (S.XIV). Otra puteada: E.4 la entrada (son unos h.de p.). Voy a darle la razón total a un italiano que me dice que acá el Estado no pone un sólo Euro en la conservación y restauración de obras de arte, todo sale de las cuantiosas fortunas que dejamos los turistas. En Santa Crocce estuvimos dos horas; si no estuvimos más fue porque el frio nos tenía contra las cuerdas al borde del desmayo. Es la iglesia franciscana más grande del mundo y está considerada “Panteón de las glorias italianas” ya que ahí descansan en monumentales sepulcros los restos de Nicolás Maquiavelo, Ugo Foscolo, Lorenzo Ghiberti, Galileo Galilei, Gioaccino Rossini, Miguel Angel Buonarotti, Giorgio Vasari, Vittorio Alfieri y el Dante. Los artistas que trabajaron ahí son de la talla de Cimabue, Giotto, Brunelleschi, Donatello, Vasari, Ghiberti, Orcagna, los Gaddi, los Della Robbia, Giovanni da Milano, Bronzino, Michelozzo, Domenico Veneziano, Maso di Banco, Giuliano da Sangallo, Benedetto da Maiano, Antonio Canova, y la lista sigue…
Salimos de la Santa Crocce con el K.O. polar bien puesto y rajamos para el hotel Bóboli sito en la Via Romana N 63 del otro lado del Arno, de manera que cruzamos el hermoso Ponte Vecchio y “sempre diritto” unos 200 mts. después del Palazzo Pitti nos zambullimos en el hotel para no volver a salir. Eran las 17 hs., había planes pero los cancelamos, era imposible seguir bancando las patas congeladas. Ya en la pieza del primer piso abro la ventana y veo a un tipo que me mira fijamente a pocos metros de distancia; me llamó la atención porque tenía una aureola en la cabeza, entonces me di cuenta que era un busto de marmol. Me dije… la que me faltaba… un beato frente a mi ventana… a este me lo pusieron los frailes a propósito. Bueno, lo presento… se trataba del bueno de San Pietro in Gattolino cuya pequeña chiessa está frente al hotel Bóboli; el busto está sobre el tímpano de entrada y entonces estábamos a la misma altura cruzando la angosta callejuela. Al día siguiente supimos que es la chiessa más antigua de Firenze y ya se encuentra citada en documentos del S.IX, también pudimos entrar a verla por curiosidad. Sigo con lo de ayer en otro relato. Mario
Spresiano, sábado 31 de enero 2004
Hola; continúo con el relato del segundo y final día en la ciudad de las bellas artes por excelencia. En 1966 Firenze sufrió una catástrofe natural casi peor que si la hubieran bombardeado; se desbordó el fiume Arno como nunca en su historia y prácticamente la dejó bajo las aguas hasta la mitad de las paredes de las casas. Los florentinos recuerdan la fecha con amargura y hay muchas paredes donde grabaron en la piedra la marca del agua. Las pérdidas materiales y de obras de arte fue demoledora, como si la hubiera saqueado Atila. Miles de libros incunables medievales, tallados en madera, pinturas, etc. etc. navegaban entre un fangal a la deriva. La fecha quedó para la historia: el 4 de noviembre de 1966.
Dormimos 10 hs. como los dioses bien cuidados por San Pietro in Gattolino. Desayunamos en el hotel, pagamos la cuenta (E.65, un regalo) y salimos de pique para la GALLERIA DEGLI UFFIZI donde estuvimos seis horas y media, de las 9 a las 15.30 hs. El día estaba soleado y Uffizi totalmente calefaccionado. Yo ya había estado en Firenze tres días en enero del 97 pero Zulma no la conocía; bueno, se quedó medio atontada tanto con la ciudad como con los Uffizi, nunca se había imaginado lo que iba a contemplar ahí adentro.
Solamente voy a mencionar los principales artistas de las obras que se pueden apreciar en los Uffizi, con eso alcanza para dar una somera aproximación de los que este museo –uno de los principales del mundo- y el por qué nos quedamos tantas horas. Cobran la entrada E.6.50 pero si cobraran 20 ahí no te queda otra que pagarlos: los vale. Son 42 bellísimas salas y ocupa con dos plantas en forma de U todo el lateral del Palazzo Vecchio hasta el Arno. Antes de mencionarlos quiero decir que los artistas que trabajaron en la Toscana -Firenze está en esa región meridional de Italia- son en su mayoría distintos a los mencionados en los relatos de Venezia; eran dos escuelas de pintura con sus rasgos distintivos y sus rivalidades. Unos pocos pintores –extranjeros- no trabajaron en la zona pero sus cuadros fueron comprados para la colección de la Gallería. Voy a colocar aparte los nombres de algunos de ellos, los más conocidos.
Esta vez respecto de cuando estuve en los Uffizi en el 97 me encontré con una agradable novedad, han restaurado muchas pinturas utilizando lo mejor que tiene la técnica moderna al respecto. Dos ejemplos: hoy se pueden apreciar La Medusa del Caravaggio y La Anunciación de Leonardo como si hubieran sido pintadas la semana pasada; la otra vez estaban tan oscuras que eran casi inapreciables. Han aplicado el restauro a cientos de pinturas y si uno piensa que para eso usan la plata que te cobran, bueno… están disculpados.
Luego de Uffizi y faltando dos horas para el tren de regreso paseamos un poco al azar por las callecitas. En una de esas nos topamos con la casa donde había nacido y vivido el Dante, es chiquita y está en un callejón angosto que tiene delante una pared de siglos. Te comociona pararte en la puerta de la casa y saber que por ahí entraba y salía a diario unos de los escritores más laureados de todos los tiempos. Zulma me sacó una foto en la puerta y mientras disparaba el flash por unos breves segundos me sentí el mismísimo Dante Alighieri. JA! En otra vueltita de esas y mirando distraídamente vi una placa en una pared donde decía que ahí se había alojado entre 1868 y 1869 Dostoievsky mientras escribía “El Idiota”; es justo frente al Palazzo Pitti.
Firenze no es como Spresiano ni como el norte de Italia, ahí la gente no respeta las líneas cebra de las calles y la infinidad de motos que circulan se te vienen encima y tenés que correr; si ponés un pie en la calle te lo pisan. Pasamos varias veces por el archifamoso Ponte Vecchio con sus decenas de comercios que venden las joyas de marca más caras que existen; es un infierno de joyerías y de perlas, diamantes, marfiles, rubíes… qué sé yo… el día que se venga abajo va a llorar más de uno… van a tener que desviar y dragar el Arno para recuperar la merca. Salutti !!! Mario Vidal detto Il Marione
GALLERIA DEGLI UFFIZI – FIRENZE - ITALIA
Algunos de los pintores que ofrecen, sólo algunos.
Andrea del Castagno (1421-1457)
Andrea del Sarto (1486-1530)
Guido di Pietro detto Beato Angelico (1395-1455)
Giovanni Bellini (1425-1516)
Sandro Botticelli (1445-1510)
Agnolo di Cosimo Tori detto Il Bronzino (1503-1572)
Giovanni Antonio Canal detto Il Canaletto (1697-1768)
Michelangelo Merisi detto Il Caravaggio (1571-1610)
Cenni di Pepo detto Cimabue (1240-1302)
Antonio Allegri detto Il Correggio (1489-1534)
Lukas Cranach el Viejo (1472-1553)
Eugene Delacroix (1798-1863)
Domenico di Bartolomeo detto Domenico Veneziano (1410-1461)
Alberto Durero (1471-1528)
Bartolomeo della Porta detto Fra Bartolomeo (1472-1517)
Gentile da Fabriano (1370-1427)
Domenico Bigordi detto Domenico Ghirlandaio (1449-1494)
Ridolfo Bigordi detto Ridolfo del Ghirlandaio (1483-1561)
Giorgio Zorzi detto Il Giorgione (1477-1510)
Agnolo di Bondone detto Il Giotto (1267-1337)
Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)
Hans Holbein el Joven (1497-1543)
Leonardo da Vinci (1452-1519)
Filippino Lippi (1457-1504)
Filippo Lippi (1406-1469)
Ambrogio Lorenzetti (1519-1548)
Lorenzo Lotto (1480-1556)
Andrea Mantegna (1451-1506)
Tommaso di Giovanni Cassal detto Masaccio (1401-1428)
Memmi Lippo (1517-1544)
Miguel Angel Buonarotti (1475-1564)
Andrea di Cione detto Il Orcagna (1545-1568)
Paolo di Dono detto Paolo Uccello (1397-1475)
Francesco Mazzola detto Il Parmigianino (1504-1540)
Pietro Vannucci detto Il Perugino (1448-1525)
Pietro di Benedetto detto Piero della Francesca (1416-1492)
Antonio Benci detto Antonio del Pollaiolo (1451-1498)
Jacopo Carucci detto Il Pontormo (1494-1556)
Rafael Sanzio detto Rafael de Urbino (1483-1520)
Rembrandt (1606-1669)
Cosimo Roselli (1459-1507)
Giovan Battista di Jacopo detto Rosso Fiorentino (1494-1540)
Rubens Pieter Paul (1577-1640)
Francesco de Rossi detto Cecchino Salviati (1510-1565)
Sebastiano Luciani detto Sebastiano del Piombo (1485-1547)
Luca Signorelli (1445-1525)
Jacopo Robusti detto Il Tintoretto (1518-1594)
Tizziano Veccelio (1488-1576)
Hugo Van Der Goes (1440-1482)
Giorgio Vasari (1511-1574)
Diego Rodrigo de Silva y Velazquez (1599-1660)
Paolo Caliari detto Il Veronese (1528-1588)
Andrea di Cione detto Il Verrocchio (1435-1488)
Etc. etc. etc.
Spresiano, viernes 30 de enero 2004
Buenas noches a todos, aquí estoy, recién llegado de FIRENZE y todavía alucinado (dije “alucinado”) por lo que implica haber caminado dos poquísimos días la increíble ciudad de los Médicis. Esta vez no voy a intentar contar todo lo que vimos y sentimos por un par de motivos; el uno es que tendría que escribir un libro y el otro es la imposibilidad de transmitir lo que es Firenze para quien nunca tuvo la oportunidad de estar ahí. Me animé a hacerlo con Venezia y me salió mal, no logré dar la idea; esta vez renuncio a ello, veré de orientarme más por el lado de lo anecdótico.
Fueron dos días disímiles. Ayer el frio nos jugó una mala pasada, nunca pensé que las bajas temperaturas iban a poder más que mi entusiasmo pero comprobé que estaba equivocado, el frio me ganó, y por varios cuerpos. Era verdaderamente insoportable caminar con las manos, la cara y los pies congelados casi hasta la insensibilidad; a las 17 hs. enfilamos para el hotel jurando no volver a salir. Llegamos a las 9 de la mañana a la estación de tren “Firenze Santa María Novella” y a las 10 estando en Il Duomo vi que afuera empezaba a llover lento y groso, nunca había visto llover así, caían unos gruesos goterones pero lentamente, parecía una lluvia torrencial en cámara lenta. No era nieve ni nevisca, estaba cayendo hielo, gruesos copos de hielo que al tocar el suelo se disolvían. Hoy en cambio amaneció lindo, con menos frio y un poco de sol tibio.
De manera entonces que ayer de 9 a 17 hs. fue una tortura intentar caminar Firenze y ver algunas cosas, tanto frio te pone molesto y no podés ver nada ni pensar ni hablar, es lo mismo que un persistente dolor de muelas. Lo primero que hicimos fue entrar a la chiessa de Santa María Novella, pegadita a la estación de trenes. Estuvimos en tres iglesias, las tres sin calefacción, tres desperdicios por culpa del maldito frio y esa lluvia congelada.
En SANTA MARIA NOVELLA (S.XIII) ahora te cobran para entrar, ya me está pareciendo que a estos tanos se les va la mano, realmente me empezó a dar bronca; E.2.50 por cabeza como quien dice “pasá nomás… qué te voy a cobrar…”. No voy a contar lo que vimos adentro, pueden imaginarlo, venir aquí a verlo, buscarlo en Internet o en libros especializados; disculpen que lo diga de esa manera pero es que hay libros de cientos de páginas dedicados sólo a esta basílica. Es apabullante la cantidad de obras, un portentoso compendio de las bellas artes. Lo único para comentar como anecdótico es que una vez visitada la basílica te permiten pasar a la sacristía y luego al chiostro (claustro); después siguen unas estancias enormes –que son unas cuantas- y que te hacen pensar de dónde sacan el lugar porque desde afuera no parece tan grande.
De ahí caminamos unos 300 metros y entramos en el Duomo de Firenze, la inigualable Cattedrale de SANTA MARIA DEL FIORE (S.XIII) con el baptisterio octogonal adelante (acá no nos cobraron). De esta inmensa basílica –creo que la segunda más grande del mundo después de San Pedro- sobresalen cuatro cosas. -El tamaño del edificio… mts. 153 por 90 y una altura de 90 mts. en la cúpula; son como dos canchas de fútbol y me saco el sombrero ante los arquitectos que la diseñaron, en particular frente a Arnolfo di Cambio y Filippo Brunelleschi. -La historia que tiene, los visitantes y personajes que por ahí han andado y los hechos que ocurrieron (Ej. la conspiración de los Pazzi) que no los ves pero se los puede leer en los libros dedicados y olfatear en el aire. -Los mármoles policromados del pavimento. –Y la descomunal cúpula diseñada por Brunelleschi y pintada entre 1572 y 1579 por Giorgio Vasari y Federico Zuccari con el tema iconográfico del Juicio Universal; nada menos que 3.600 mts. cuadrados de superficie pintada a 90 mts. de altura. Levantás la cabeza y pegás un enmudecido grito, se te viene la cúpula encima; es algo colosal, inimaginable, digno de dos artistas enloquecidos.
Vale la pena añadir un comentario sobre estos edificios. Seguramente en otras épocas los frailes los llenaban con creyentes y feligreses pero –para bien o para mal- los tiempos cambiaron y hoy en día de cada 100 personas que entran 99 no van para rezar sino para ver lo mejor del arte renacentista. Entonces ya más que iglesias son museos (ni siquiera son iglesias de peregrinación como por ej. San Marcos en Venezia), a tal punto que les han sacado los bancos y señalizaron las obras de arte para ver. En muchas han dejado un pequeño altar lateral para rezar alguna misa, bien sectorizado para que los turistas no rompan los cocos. Si no tuvieran dentro obras de arte en pintura, escultura, madera, etc. igual valdría la pena entrar para ver la grandiosa arquitectura que despliegan. Por cansado hoy dejo aquí, mañana sábado les sigo contando. Buenas noches. Mario
Spresiano, sábado 31 de enero 2004
Buenos días a todos. Sigo con lo de anteayer en FIRENZE. Santa Ma. del Fiore es una chiessa austera; exceptuando las cosas que conté –que no son pocas- está bastante despojada de oropel, artesonados y altares laterales, es sobria comparada con otras. Estando en Il Duomo se había largado a llover y al salir caían esos putos pedazos de hielo que te congelaban hasta el culo, hacía rato que estábamos ateridos de frio pero igual seguimos adelante. Hicimos otros 300 metros y caímos en la PIAZZA DELLA SIGNORIA… OHHHH !!! Estábamos en el centro cívico y político del Ducado Mediceo, piazza que quedó tal cual era en los siglos del renacimiento (las pinturas de época dan fe de ello), hasta el pavimento es original; mires para donde mires te invade el asombro, dejás volar la imaginación 300, 400, 500 años atrás y los ves a Maquiavelo, el Giotto, Petrarca y su Laura, el Dante y su Beatrice, Leonardo, Miguel Angel, … caminando esas mismas calles, viendo lo que vos estás viendo, conversando entre ellos en las mismas baldosas donde vos estás parado en ese momento. No hace falta mucho vuelo para imaginar la pira donde lo quemaron vivo a Savonarola en un rincón de esa piazza o verlo a Lorenzo de Médicis atravesarla raudo a caballo.
La imponente mole del Palazzo Vecchio, la fuente de Neptuno, la estatua de Cosme I, la Loggia dei Lanzi con el inigualable Perseo de Benvenuto Cellini y el Rapto de Las Sabinas de Giambologna, El David y etc. etc. (dije que no iba a abundar). Por supu que la mayoría de las estatuas al aire libre son copias, los originales están dentro de los museos a salvo de la contaminación ambiental.
Me vuelve una vez más lo que decía mi amiga Ruth: el que más sabe es el que más ve. Para visitar una ciudad como Firenze y tantas otras de esta varias veces milenaria Italia, para poder apreciar lo que ven tus ojos metro a metro y darte cuenta dónde estás parado tenés que conocer previamente algo de la historia de la humanidad o irlo leyendo durante el viaje, de lo contrario es un lamentable desperdicio. Por ejemplo, si no tenés una cierta dosis de conocimiento sobre historia sagrada y mitología griega y romana te perdés mucho en la posibilidad de apreciar pintura y escultura renacentista. Si mínimamente uno no distingue en arquitectura los estilos románico, bizantino, gótico, renacentista y barroco (no es difícil) se te pasa por alto el abc de una ciudad y su historia de siglos. En mi parecer no es preciso ser universitario ni especialista aunque sí tener acreditado un buen secundario o una mínima inquietud por el vasto campo de la historia y el arte.
De la Piazza dei Signori, empapados y corajeándole a la adversidad climática fuimos hasta la BASILICA DE LA SANTA CROCE (S.XIV). Otra puteada: E.4 la entrada (son unos h.de p.). Voy a darle la razón total a un italiano que me dice que acá el Estado no pone un sólo Euro en la conservación y restauración de obras de arte, todo sale de las cuantiosas fortunas que dejamos los turistas. En Santa Crocce estuvimos dos horas; si no estuvimos más fue porque el frio nos tenía contra las cuerdas al borde del desmayo. Es la iglesia franciscana más grande del mundo y está considerada “Panteón de las glorias italianas” ya que ahí descansan en monumentales sepulcros los restos de Nicolás Maquiavelo, Ugo Foscolo, Lorenzo Ghiberti, Galileo Galilei, Gioaccino Rossini, Miguel Angel Buonarotti, Giorgio Vasari, Vittorio Alfieri y el Dante. Los artistas que trabajaron ahí son de la talla de Cimabue, Giotto, Brunelleschi, Donatello, Vasari, Ghiberti, Orcagna, los Gaddi, los Della Robbia, Giovanni da Milano, Bronzino, Michelozzo, Domenico Veneziano, Maso di Banco, Giuliano da Sangallo, Benedetto da Maiano, Antonio Canova, y la lista sigue…
Salimos de la Santa Crocce con el K.O. polar bien puesto y rajamos para el hotel Bóboli sito en la Via Romana N 63 del otro lado del Arno, de manera que cruzamos el hermoso Ponte Vecchio y “sempre diritto” unos 200 mts. después del Palazzo Pitti nos zambullimos en el hotel para no volver a salir. Eran las 17 hs., había planes pero los cancelamos, era imposible seguir bancando las patas congeladas. Ya en la pieza del primer piso abro la ventana y veo a un tipo que me mira fijamente a pocos metros de distancia; me llamó la atención porque tenía una aureola en la cabeza, entonces me di cuenta que era un busto de marmol. Me dije… la que me faltaba… un beato frente a mi ventana… a este me lo pusieron los frailes a propósito. Bueno, lo presento… se trataba del bueno de San Pietro in Gattolino cuya pequeña chiessa está frente al hotel Bóboli; el busto está sobre el tímpano de entrada y entonces estábamos a la misma altura cruzando la angosta callejuela. Al día siguiente supimos que es la chiessa más antigua de Firenze y ya se encuentra citada en documentos del S.IX, también pudimos entrar a verla por curiosidad. Sigo con lo de ayer en otro relato. Mario
Spresiano, sábado 31 de enero 2004
Hola; continúo con el relato del segundo y final día en la ciudad de las bellas artes por excelencia. En 1966 Firenze sufrió una catástrofe natural casi peor que si la hubieran bombardeado; se desbordó el fiume Arno como nunca en su historia y prácticamente la dejó bajo las aguas hasta la mitad de las paredes de las casas. Los florentinos recuerdan la fecha con amargura y hay muchas paredes donde grabaron en la piedra la marca del agua. Las pérdidas materiales y de obras de arte fue demoledora, como si la hubiera saqueado Atila. Miles de libros incunables medievales, tallados en madera, pinturas, etc. etc. navegaban entre un fangal a la deriva. La fecha quedó para la historia: el 4 de noviembre de 1966.
Dormimos 10 hs. como los dioses bien cuidados por San Pietro in Gattolino. Desayunamos en el hotel, pagamos la cuenta (E.65, un regalo) y salimos de pique para la GALLERIA DEGLI UFFIZI donde estuvimos seis horas y media, de las 9 a las 15.30 hs. El día estaba soleado y Uffizi totalmente calefaccionado. Yo ya había estado en Firenze tres días en enero del 97 pero Zulma no la conocía; bueno, se quedó medio atontada tanto con la ciudad como con los Uffizi, nunca se había imaginado lo que iba a contemplar ahí adentro.
Solamente voy a mencionar los principales artistas de las obras que se pueden apreciar en los Uffizi, con eso alcanza para dar una somera aproximación de los que este museo –uno de los principales del mundo- y el por qué nos quedamos tantas horas. Cobran la entrada E.6.50 pero si cobraran 20 ahí no te queda otra que pagarlos: los vale. Son 42 bellísimas salas y ocupa con dos plantas en forma de U todo el lateral del Palazzo Vecchio hasta el Arno. Antes de mencionarlos quiero decir que los artistas que trabajaron en la Toscana -Firenze está en esa región meridional de Italia- son en su mayoría distintos a los mencionados en los relatos de Venezia; eran dos escuelas de pintura con sus rasgos distintivos y sus rivalidades. Unos pocos pintores –extranjeros- no trabajaron en la zona pero sus cuadros fueron comprados para la colección de la Gallería. Voy a colocar aparte los nombres de algunos de ellos, los más conocidos.
Esta vez respecto de cuando estuve en los Uffizi en el 97 me encontré con una agradable novedad, han restaurado muchas pinturas utilizando lo mejor que tiene la técnica moderna al respecto. Dos ejemplos: hoy se pueden apreciar La Medusa del Caravaggio y La Anunciación de Leonardo como si hubieran sido pintadas la semana pasada; la otra vez estaban tan oscuras que eran casi inapreciables. Han aplicado el restauro a cientos de pinturas y si uno piensa que para eso usan la plata que te cobran, bueno… están disculpados.
Luego de Uffizi y faltando dos horas para el tren de regreso paseamos un poco al azar por las callecitas. En una de esas nos topamos con la casa donde había nacido y vivido el Dante, es chiquita y está en un callejón angosto que tiene delante una pared de siglos. Te comociona pararte en la puerta de la casa y saber que por ahí entraba y salía a diario unos de los escritores más laureados de todos los tiempos. Zulma me sacó una foto en la puerta y mientras disparaba el flash por unos breves segundos me sentí el mismísimo Dante Alighieri. JA! En otra vueltita de esas y mirando distraídamente vi una placa en una pared donde decía que ahí se había alojado entre 1868 y 1869 Dostoievsky mientras escribía “El Idiota”; es justo frente al Palazzo Pitti.
Firenze no es como Spresiano ni como el norte de Italia, ahí la gente no respeta las líneas cebra de las calles y la infinidad de motos que circulan se te vienen encima y tenés que correr; si ponés un pie en la calle te lo pisan. Pasamos varias veces por el archifamoso Ponte Vecchio con sus decenas de comercios que venden las joyas de marca más caras que existen; es un infierno de joyerías y de perlas, diamantes, marfiles, rubíes… qué sé yo… el día que se venga abajo va a llorar más de uno… van a tener que desviar y dragar el Arno para recuperar la merca. Salutti !!! Mario Vidal detto Il Marione
GALLERIA DEGLI UFFIZI – FIRENZE - ITALIA
Algunos de los pintores que ofrecen, sólo algunos.
Andrea del Castagno (1421-1457)
Andrea del Sarto (1486-1530)
Guido di Pietro detto Beato Angelico (1395-1455)
Giovanni Bellini (1425-1516)
Sandro Botticelli (1445-1510)
Agnolo di Cosimo Tori detto Il Bronzino (1503-1572)
Giovanni Antonio Canal detto Il Canaletto (1697-1768)
Michelangelo Merisi detto Il Caravaggio (1571-1610)
Cenni di Pepo detto Cimabue (1240-1302)
Antonio Allegri detto Il Correggio (1489-1534)
Lukas Cranach el Viejo (1472-1553)
Eugene Delacroix (1798-1863)
Domenico di Bartolomeo detto Domenico Veneziano (1410-1461)
Alberto Durero (1471-1528)
Bartolomeo della Porta detto Fra Bartolomeo (1472-1517)
Gentile da Fabriano (1370-1427)
Domenico Bigordi detto Domenico Ghirlandaio (1449-1494)
Ridolfo Bigordi detto Ridolfo del Ghirlandaio (1483-1561)
Giorgio Zorzi detto Il Giorgione (1477-1510)
Agnolo di Bondone detto Il Giotto (1267-1337)
Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)
Hans Holbein el Joven (1497-1543)
Leonardo da Vinci (1452-1519)
Filippino Lippi (1457-1504)
Filippo Lippi (1406-1469)
Ambrogio Lorenzetti (1519-1548)
Lorenzo Lotto (1480-1556)
Andrea Mantegna (1451-1506)
Tommaso di Giovanni Cassal detto Masaccio (1401-1428)
Memmi Lippo (1517-1544)
Miguel Angel Buonarotti (1475-1564)
Andrea di Cione detto Il Orcagna (1545-1568)
Paolo di Dono detto Paolo Uccello (1397-1475)
Francesco Mazzola detto Il Parmigianino (1504-1540)
Pietro Vannucci detto Il Perugino (1448-1525)
Pietro di Benedetto detto Piero della Francesca (1416-1492)
Antonio Benci detto Antonio del Pollaiolo (1451-1498)
Jacopo Carucci detto Il Pontormo (1494-1556)
Rafael Sanzio detto Rafael de Urbino (1483-1520)
Rembrandt (1606-1669)
Cosimo Roselli (1459-1507)
Giovan Battista di Jacopo detto Rosso Fiorentino (1494-1540)
Rubens Pieter Paul (1577-1640)
Francesco de Rossi detto Cecchino Salviati (1510-1565)
Sebastiano Luciani detto Sebastiano del Piombo (1485-1547)
Luca Signorelli (1445-1525)
Jacopo Robusti detto Il Tintoretto (1518-1594)
Tizziano Veccelio (1488-1576)
Hugo Van Der Goes (1440-1482)
Giorgio Vasari (1511-1574)
Diego Rodrigo de Silva y Velazquez (1599-1660)
Paolo Caliari detto Il Veronese (1528-1588)
Andrea di Cione detto Il Verrocchio (1435-1488)
Etc. etc. etc.
